

Hay momentos en los que merece la pena detenernos, mirarnos a los ojos y reconocer la suerte de caminar junt@s, como en la tarde formativa de ayer.
Este “Aquí y ahora” nos invita precisamente a eso: a vivir el presente con el corazón despierto, a descubrir que cada encuentro tiene un sentido y que nuestra misión educativa se construye, día a día, con pequeños gestos de cercanía, confianza y esperanza.
Como educadores y educadoras de la Fundación Canaria Main, acogemos este nuevo curso con una alegría profundamente salesiana: la alegría de sabernos parte de una familia que educa desde el corazón y que cree firmemente en cada niño, niña y joven.
Porque ser educador/a salesiano/a es mucho más que acompañar procesos. Es estar. Es hacerse presente. Es escuchar, animar, sostener, celebrar los pequeños logros y permanecer cerca también cuando las cosas se ponen difíciles. Es mirar a cada persona descubriendo en ella posibilidades que quizá todavía no es capaz de ver.
Don Bosco y Madre Mazzarello nos enseñaron que la educación pasa por la cercanía, por la confianza y por la alegría. Nos enseñaron que nuestros espacios educativos han de ser hogares donde cada persona pueda sentirse querida, acogida y valorada.
Y eso es lo que queremos seguir construyendo juntos.

Aquí y ahora, porque es en el presente donde podemos transformar realidades.
Aquí y ahora, porque cada encuentro puede convertirse en una oportunidad para sembrar esperanza.
Aquí y ahora, porque nuestros jóvenes necesitan educadores que estén cerca, que crean en ellos y que caminen a su lado.
Y, sobre todo, aquí y ahora, junt@s, porque nuestra misión cobra más fuerza cuando compartimos sueños, dificultades, aprendizajes y esperanzas.
Qué alegría poder comenzar este camino sintiéndonos parte de una misma comunidad educativa. Qué alegría encontrarnos, compartir, aprender unos de otros y recordar que, detrás de cada proyecto, cada actividad y cada tarea, hay algo mucho más grande: la oportunidad de acompañar vidas y contribuir a construir un mundo más humano, más justo y más fraterno.
Que este nuevo curso nos encuentre con el corazón dispuesto, con una sonrisa que contagie, con los pies en el camino y con la mirada puesta en quienes más nos necesitan.
Que sepamos hacer de cada día una pequeña casa salesiana: un lugar donde haya alegría, confianza, acogida y esperanza.
Porque el momento es este.
El lugar es aquí.
Y la misión la hacemos junt@s.
Aquí y ahora.
¡Feliz comienzo de curso a toda la familia educativa de la Fundación Canaria Main!
Que María Auxiliadora nos acompañe y que, al estilo de Don Bosco y Madre Mazzarello, sigamos haciendo de nuestra presencia una semilla de esperanza para tantos niños, niñas y jóvenes.




